« Nuevas acepciones | Main | Novedad »
Marzo 25, 2008
Patatoniano
Esta mañana, al pesarme en la báscula, casi me da un síncope. En los cuatro días en Granda he engordado cuatro kilos. Nada más y nada menos. Es lo que tiene estar media semana a base de patata, en sus múltiples variaciones culinarias, y queso. Tu estómago se vuelve tarumba y sólo es capaz de ir acumulando, y acumulando, sin expulsar nada.
Hasta hoy, claro, que me he pasado media mañana en el servicio. Que parecía sacado de un anuncio de Allbran, vaya.
Sea como sea estos días me han servido para comprobar la dependencia alimenticia que tenemos de la carne y el pescado. En ninguno de los restaurantesen los que he comido o cenado durante estos días he podido escoger, con tranquilidad, un primer plato y un segundo plato sólo vegetariano. En ninguno.
Y es irónico, porque basta una semana para darse cuenta de que se puede comer exactamente igual de bien prescindiendo de cualquier alimento que, como me han dicho hasta la saciedad estos días, tenga madre.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy alubias con guisantes.
El Abuelo Cascarrabias sueña con la seesha de dentro de un rato.
El Abuelo Cascarrabias escucha Reunión en la cumbre de Los planetas.
Posted by El Abuelo Cascarrabias at Marzo 25, 2008 09:21 PM