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Agosto 14, 2006

Memoria


Admiro esa capacidad infinita que tienen las madres para recordar el cumpleaños del tío Antonio, de la prima Cristina, de Quini -el novio de Mari, la prima que vive en Teruel-, de la hermana de la abuela -y por ende tía abuela-, qué día -exacto- de hace once años se fue al parque de Cabárceno -y si, encima se acuerdan porque resulta que por aquellos tiempos Josete, el de Vicenta, estaba haciendo la mili en Melilla-, cuál es el número de cuenta bancaria de tu casera, el pin de la tarjeta de tu padre, el teléfono de hacienda, el del proveedor de internet, el de tu talla de pantalón, la talla del sujetador de tu novia, qué condones utilizabas cuando aún utilizabas condones, la matricula de tu coche, del suyo, del anterior al suyo de ahora -un renault once-, cuánto os devolvieron de hacienda en el 98', cuánto costó la litografía que hay en la pared del salón -que se compró, recuerda, en un viaje que se hizo entre el ocho y el trece de julio a Don Benito, aprovechando que tu padre cogió tres días que le debían de tres domingos consecutivos que había ido a trabajar porque se había estropeado el mecanismo de la fresadora de la pieza Clio-MC-453 y hubo que sacar producción los fines de semana-, y así un largo etcétera que podría llevarnos el resto de la noche.

Menuda base de datos. Me río yo de los discos duros de doscientos gigas.


El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy pizza de calabacín y tomate.
El Abuelo Cascarrabias sueña con no volver tarde esta noche.
El Abuelo Cascarrabias escucha La primavera de Manu Chao.
El Abuelo Cascarrabias ha visitado hoy por primera vez La idea del norte.

Posted by El Abuelo Cascarrabias at Agosto 14, 2006 09:50 PM

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