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Marzo 10, 2006

Hasta la victoria siempre

Desde quinto de e.g.b, desde que se instauraron en mi colegio los trofeos de ping-pong, atletismo, carreras de sacos, y juegos de mesa, me convertí en el hombre invencible de las damas.
En seis años nadie fue capaz de derrotarme. Uno tras uno todos los rivales, año tras año, en octavos -coño, como el Madrid-, en cuartos, semifinales y en la final, todos los rivales iban pisando la lona con mis hábiles movimientos en diagonal, arriba, abajo, comiéndome una, comiéndome dos, comida por no comer.

Si, es cierto, mi juego por entonces -y ahora- no tenían tanto glamour como el ajedrez, pero a la postre, mientras que los que ganaban entre torres, caballos y alfiles ahora son matemáticos, ingenieros químicos, y físicos de alto renombre, yo sigo comiéndome damas.

Y queráis o no, creo que en la comparación salgo ganando.


El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy pasta.
El Abuelo Cascarrabias sueña con la película de cine y la hamburguesa.
El Abuelo Cascarrabias escucha Jessica de Adam Green.

Posted by El Abuelo Cascarrabias at Marzo 10, 2006 05:25 PM

Comments

:-)

Cualquier deporte en que haya que comerse a una dama, es un buen deporte.
Todo sea por la reproducción de la especie.

Posted by: Dr Maligno at Marzo 10, 2006 07:10 PM

ah pues yo creía que te gustaba más que las damas te comieran a ti...

Posted by: audrey at Marzo 13, 2006 12:06 PM

Y claro, si la dama come mucho y bien se convierte en reina...

Posted by: Heike at Marzo 14, 2006 10:11 AM

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