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Marzo 31, 2005

Historias de mi infancia

Lo de criarte en un pueblo tiene muchas desventajas, y alguna ventaja. Las ventajas, básicamente, pueden resumirse en que puedes acercarte a parecerte un animal sin que nadie se sorprenda por ello.

Y eso parece ser que es lo que pensamos una amiga y yo cuando atamos con una cuerda nuestras bicicletas, dejando entre ambas una separación de unos 30 centímetros aproximadamente y empezamos a pedalear por la cuesta más grande del pueblo hasta que quemaban nuestras piernas e iban ya más rápido los pedales que nuestros pies.

Es de imaginar los golpes que nos ibamos dando la una con la otra en esos momentos. Qué divertido. Y no se me olvidará nunca el momento en que las dos ruedas de delante de las bicis se hicieron una, la puta cuerda nos falló, volamos por encima del manillar, se me rompieron los pantalones, me hice una brecha, se me hincharon la cara y los labios y llegué a casa sangrando por la nariz y con el cuerpo lleno de heridas.

La idea era cojonuda pero vaya zapatillazos me llevé ese día.


Ultrasónica ha comido hoy pizza de queso.
Ultrasónica sueña con conocer a la familia Cifuentes.
Ultrasónica escucha Aisha de 1,2,3 Soleils.

Posted by El Abuelo Cascarrabias at Marzo 31, 2005 06:47 PM

Comments

jajaja que brutas! yo lo que hice fue subirme (bueno, me subieron) en una bici en la que mis pies no llegaban al suelo y que encima no tenia frenos. Y me metí por el único callejón que existe en mi pueblo... y menos mal que me frenó la pared, que si no...

Posted by: Rainbow at Marzo 31, 2005 10:30 PM

Eso te pasaba por tener bicicleta. Yo como nunca tuve pues aquí me tienes con las rodillas intactas. Eso sí, como tú dices, con mucho carácter. ;);)

Posted by: Bo Peep at Marzo 31, 2005 11:17 PM

Yo recuerdo aquella alcantarilla sin tapa que no vi, aquella piedra demasiado bien dirigida a mi frente, aquel hierro que, calculé, pobre de mi, no estaba a la altura de mi nariz, pero también recuerdo el olor del grano mientras quitabamos los cepos contra los pájaros, las carreras en bici a las doce de la noche, las excursiones para buscar al perro a lo más oscuro del pueblo, la casa abandonada de los ruidos, las aguadillas, las noches interminables y mañanas para olvidar, la vida en libertad perdidos en donde nadie sabía donde estábamos...

Posted by: Paranoid at Abril 1, 2005 12:49 AM

¡ahí va, qué idea más buena! Con mis amigos del pueblo lo más ingenioso que se nos ocurrió fue pedalear por el camino nuevo pasando por encima de las manzanas que se habían caído...
Eso sí: el resultado de nuestros cuerpos fue el mismo que el tuyo. Y no me llevé zapatillazos, pero me castigaron sin ir al río durante una semana.

Posted by: po at Abril 1, 2005 08:29 AM

jajaja no estuvo nada mal la idea! Otra muy buena con la bici era saltar con ella al agua desde 4 o 5 metros de altura... lo único malo es que, aparte de que había que sacarla, después se te oxidaban hasta las gomas de las ruedas :P

Posted by: LaRanaBudWeisEr at Abril 1, 2005 09:36 AM

Rana, eso lo he hecho yo ya más de mayorcita, pero no engañes a los lectores. La bici no vuela, cae en picado desde la orilla. Es una decepción.

Posted by: Ultrasonica at Abril 1, 2005 09:53 AM

¿Se puede hacer lo mismo en silla de ruedas?

Posted by: Jacinta Cifuentes at Abril 1, 2005 10:37 AM

¿sabe usted nadar?

Posted by: Ultrasonica at Abril 1, 2005 11:04 AM

En la silla de ruedas de uno mismo no, pero si tienes algún conocido que "use", aprovechas para darle impulso!!!

Efectividad garantizada....

Posted by: goldhands at Abril 1, 2005 02:04 PM

Joder, sin duda, la idea era cojonuda

Posted by: Keko at Abril 1, 2005 06:08 PM

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