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Febrero 12, 2005

El sabor de las cosas

"Me había olvidado del sabor que tienen las cosas
y de lo bueno que es beber y beber cuando todo va mal"

La mejor borrachera de mi vida fue con seis cervezas, así de simple. Con dos catalanes cerrados a los que les era más fácil hablar en inglés que en castellano. En Hasselt, Diepenbeck, Limburg, Bélgica. Frente a una carta de más de trescientas birras, cada una de una graduación, un color, un nombre, una historia. Sentados en una mesa fuimos probando dieciocho de ellas, entre conversaciones sobre trabajo, nacionalidades, estudios, mujeres, extranjería y política, mucha política.

La vida era más fácil. Tan sencilla como con la cabeza nublada robar esa carta de cervezas que aún guardo en casa, en la habitación que me ha resguardado del mundo los últimos 26 años, y volver a la residencia en bicicleta, trastabillándose. En la habitación Losa me quitó la ropa con sumo cariño, con cuidado, y me dejó dormir.

Cómo cambia, la vida, ¿verdad? Bélgica queda lejos, Losa a tantos kilómetros, pendiente de la sonda que une a su padre a la vida, y yo en cambio en un ciber de Barcelona, con una sempiterna cara de gilipollas profundo [encojimiento de hombros, qué le vamos a hacer]


El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy arroz a la cubana.
El Abuelo Cascarrabias sueña con la borrachera del finde próximo.
El Abuelo Cascarrabias escucha El sabor de las cosas de Los piratas.

Posted by El Abuelo Cascarrabias at Febrero 12, 2005 10:07 PM

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