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Noviembre 03, 2004
El contorsionista
Es sintomático el hecho de tener los bolsillos vacíos. Si, porque sientes que no llevas nada encima. Puede que por una parte te sientas más liviano, sin problemas ni pesos, pero por otra, que es con la que se queda mi lado más negativo, tienes la sensación de que te falta algo. Hurgas, inspeccionas, rebuscas, y no hay nada.
Salvo un agujero, pequeño, en el que te cabe el dedo. Y le metes, y sigues hurgando -como si fuera el mismo hueco de la nariz. No te importa que se rasgue un poco más la costura, haciéndose el agujero más grande. Y metes la mano para poder hurgar un poco más, con los cinco dedos, convirtiéndose tu mano en una pinza de cangrejo cotilla y certera. Es tanto el afán por encontrar algo, que luego van la muñeca, el antebrazo, el codo, y el resto del brazo, hasta que casi llegas a tocarte el tobillo en un extremo ejercicio de flexibilidad.
Y así me ha encontrado hoy mi compañero de trabajo, de pie, buscándome en postura poco decorosa. Supongo que es que te echo de menos, espacio vacío de mi corazón.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy un yogur con trozos de muesli.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que no llueva en Salamanca.
El Abuelo Cascarrabias escucha De menos de Pedro Guerra.
Posted by El Abuelo Cascarrabias at Noviembre 3, 2004 11:32 AM