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Noviembre 18, 2004

Con el frío

... y el invierno llegó de golpe, sin avisar, sin el previoaviso de los árboles desnudos o el abrigo esperando impaciente en el armario. Llegó con su escarcha, su vaho y sus focos antiniebla; con su noche a las cinco de la tarde.

Qué facil llegar a casa frotándose las manos, encender la calefacción, abrir el frigorífico, picotear, quitarse el traje y embutirse en el pijama. Qué fácil sentir el calor primero en los pies, luego en las orejas y finalmente en la nariz. Qué sencillo encender el ordenador, navegar por alguna blog, escuchar algún viejo disco de John Coltrane, Ottis Spann o Nina Simone, beberse un sopistant, agarrando con toda la palma de la mano la taza, para sentir su calor. Que sencillo tener una pila de libros en el suelo, revistas, dibujos, y posters en la pared.

Qué cómodo tumbarse en el sofá poniendo los pies encima de la mesa, y zappear por la televisión sin mucho afán. Qué cómodo poner la lavadora, planchar, otear si a esa estantería merece la pena pasarle el trapo.

Entiendes, Audrey, ¿por qué quiero vivir en Barcelona?


El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy huevos rellenos y pollo asado.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que el cliente de mañana firme el dichoso contrato.
El Abuelo Cascarrabias escucha I want a little sugar in my bowl de Nina Simone.

Posted by El Abuelo Cascarrabias at Noviembre 18, 2004 10:14 PM