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Septiembre 24, 2004
Sala tres
Odio los angúlos muertos.
Pero sobre todo odio los tanatorios. Y las mamparas de cristal con el ataud al otro lado, y los recordatorios, y las esquelas, y las lágrimas y los caramelos que ponen en una cesta de mimbre para que el dolor al menos sepa a piña o a menta o a fresa o a limalimón.
Odio que la gente se muera.
El Abuelo Cascarrabias ha comido hoy un pepito de chocolate.
El Abuelo Cascarrabias sueña con que Carlos se levante del ataud y vuelva a jugar a las cartas con mis padres.
El Abuelo Cascarrabias escucha Cuando te duermas de Los piratas.
Posted by El Abuelo Cascarrabias at Septiembre 24, 2004 01:03 PM
Comments
también los hay de anís, y de café, o carajillos. Besos.
Posted by: vann at Septiembre 25, 2004 12:47 AM
Al menos el de la muerte es un dolor que nos está permitido sentir. Incluso es un dolor respetado. Pero cuántas veces sentimos dolor a escondidas... sentir no es un valor social en alza.
Posted by: Gin at Septiembre 25, 2004 11:38 AM
Y el tono bajo con que hablan los empleados de los tanatorios, y el centro de flores artificiales en las mesas de las salas, y el glup glup del surtidor de agua, y...
Posted by: Nakazanius at Septiembre 25, 2004 12:56 PM
los fantasmas son los recuerdos que asaltan las vidas de los que permanecen en la sala mirando el surtidor de agua...
Posted by: pasabaporaquí at Septiembre 25, 2004 11:27 PM