¡Hola mundo!

Agotado. Si tengo que definir cómo me siento en los últimos diez días es ese, «agotado». La vuelta de Hawaii ha sido horrorosa, y el jetlag, según parece, no se lleva bien con mis 44 años.

No le encuentro otra explicación al hecho de que, tras otras tres visitas a la isla, en esta ocasión me haya derrotado de esta manera: desequilibrios locos en cuanto a sueño, fatiga generalizada y pocas fuerzas para prácticamente todo.

Afortunadamente, y gracias a mis dos últimas lecturas –Lo único de Gary Keller y Buenos hábitos de Fumio Sasaki-, he vuelto con ánimo de ordenar las cosas que, a lo largo de las últimas tres o cuatro semanas locas, se han desordenado.

Si repaso este periodo de tiempo en el que viajo tanto -prácticamente como en mayo-, he de reconocer que se necesita una fuerza de voluntad a prueba de bombas para no caer en malos hábitos, y todo en una rueda que, en una conexión perfecta, hace que la bola de nieve crezca y crezca.

Dejo de entrenar, como mal, engordo, me siento mal, me falta tiempo por todos los lados… Y ponerlo en su sitio es complicado. Hace falta un clic -y en esta ocasión ha sido ver a la gente competir en Kona-, para que tenga ganas de parar, analizar qué está ocurriendo, ponerlo por escrito y actuar.

Entonces un día me levanto y desayuno en condiciones, disfrutando de lo que preparo, y consigo salir a entrenar, aunque sea despacio y me sienta arrastrándome por el asfalto, y a la hora de la comida el cuerpo me pide una ensalada contundente, enorme, en vez de un plato de pasta con queso y tomate, con su grasaza.

Y en esas estoy ahora, a cinco días de correr la Media Maratón de Valencia, a tres semanas del Maratón de Nueva York, con nuevos proyectos entre las manos y con las ganas de que tanto la agencia como la revistan den un salto cuantitativo en 2023 -lo que me lleva a hacer esa actividad comercial de la que hablaba hace unos días-, y con un espíritu positivo y animoso.

Menos mal.

Y dado que son las 19:36 de la tarde, y se me cierran los ojos, ni voy a corregir el texto de hoy. Hala.

Diego Rodríguez escucha Mariposas de sangiovanni y Aitana.
Diego Rodríguez sueña con, mañana al despertarse, no encontrarse tan cansado.
DIego Rodríguez ha comido ensalada con guisantes, maiz y aguacate y un yogur griego.

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