Respira, Diego, respira

Si escribir tiene un efecto sanador cuando estás estresado, ansioso, irascible o cabreado, espero que sea cierto. Porque ahora mismo estoy en un cúmulo de sensaciones (y no pop, que cantaran Los Flechazos), que hacen que lo que más me apetezca sea gritar a una persona en concreto y desahogarme de situaciones que, en los últimos días, han agotado mi ya de por sí exigua paciencia.

No puedo con la gente que no escucha. No puedo con la gente a la que le estás hablando y le suda completamente la polla lo que le estás diciendo, que ni se inmuta sobre si para ti algo es importante o no.

Obviamente no voy a narrar los hechos que hacen que del primer párrafo pase a la reflexión del segundo -que podría-, pero el resumen es que el egoísmo se dibuja de muchas maneras y una es etsa, la de vivir en un mundo alejado de la realidad en el que, según parece, lo que hacemos no tiene consecuencias y si algo te supone un problema, ahí te las manejes.

Evitad a la gente que os hace estar de mala hostia.

Seguidme para más consejos sobre la vida.

Diego Rodríguez escucha Viviendo en la era pop de Los Flechazos.
Diego Rodríguez sueña con mañana no tener que trabajar mucho.
Diego Rodríguez ha comido galletas oreo de las normales cuando las quería de las dobles.

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